El monte occidental pampeano se caracteriza por la presencia de arbustales en su mayoría espinosos y, en muchos casos, impenetrables.
Este entorno sugiere un problema sumamente significativo para la actividad pecuaria antiguamente basada en la crianza de cabras y ovejas que dieron por resultado el deterioro y posterior desertización del ecotono.
La aparición del bovino con su característica selectividad alimenticia sumado a los constantes incendios del espinal contribuyó a agravar la situación. Así es que la carga animal de la zona se ubica entre 12 a18 hectáreas por vientre, principio que se ha respetado a ultranza a través de las épocas. Aquel productor que haya transgredido esta regla no escrita ha sufrido severas pérdidas económicas y de animales.
La aplicación del conocimiento a través de un equipo formado por profesionales en distintas disciplinas, nos ha permitido variar en forma sustancial este panorama sin pasar jamás sobre las pautas que nos marca la naturaleza. El uso del razonamiento respetando las leyes naturales, una combinación apropiada y armónica.
El aprovechamiento de la biomasa disponible como forraje y la distribución de los animales en grupo por distintas parcelas que cubren la totalidad del lote a pastorear nos ha permitido llevar la carga a 7 animales por hectárea. La implementación de la aguada portátil, un desarrollo innovador de nuestro equipo, nos permite llegar con el bovino a cualquier punto del lote y aprovechar al máximo su disponibilidad forrajera.
En nuestros campos el agua es un elemento precioso; allí no existe la posibilidad de riego, por lo tanto en la actualidad el medio no encuentra posibilidad de establecer pasturas ni verdeos. Estas condiciones definen una crianza verdaderamente pastoril encuadrada en una zona semiárida-árida: la máxima expresión de la selección natural.
La introducción de nuevos conceptos sobre genética nos ha posibilitado la creación de una vaca de adaptación superior, capaz de abrevar en aguas de muy alto contenido salino y pastorear arbustos en pleno sol estival y sin sombra.
El agrupamiento compacto del rodeo nos facilita su control sanitario hasta el punto de no tener mortandad por hechos derivados de la falta de control. Siguiendo con nuestro convencimiento sobre el respeto al bienestar animal, nuestro manejo es apropiado a la naturaleza del bovino, sin gritos, perros, golpes ni picanas. |